Hasta ahora se decía que las primeras traineras se construyeron en el siglo XIX, probablemente en algún puerto vizcaíno, pero Xabier Agote, presidente de la asociación de patrimonio marítimo Albaola, desmiente esas versiones y sitúa los orígenes en unas coordenadas muy concretas: la trainera la inventó un pescador de Hondarribia alrededor del año 1750. «Y esto no se conoce ni en el propio pueblo», dice Agote, que está preparando un libro sobre la historia de la trainera.

Todo empezó cuando el bacalao desapareció de las mesas vascas, por culpa nada menos que del Tratado de Utrecht, allá por 1714. Hasta entonces, ese pescado constituía el aporte principal de proteínas en la dieta de los vascos y de muchos otros europeos. Era un pez muy abundante en el Atlántico, el que mejor se conservaba en salazón, y un plato recurrente en los días en los que la Iglesia imponía la abstinencia de carne. Por eso, los pescadores iban hasta donde hiciera falta para capturarlo, y muy poco tiempo después del descubrimiento de América ya faenaban por las costas de Canadá. Más tarde empezaron a cazar ballenas pero el primer motivo de la presencia vasca en los caladeros norteamericanos fue el bacalao.

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Trainera Vasca

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